Reflexionando un poco sobre todo, me he dado cuenta de que las personas somos como una moneda, dos caras envueltas como un bocadillo en papel de aluminio, como si fuese un gran misterio, excepto para ti que sabes perfectamente lo que te depará ahí dentro.
No me mires con esa cara, sabes que no miento, que tus cuestiones son sucesivas a tus mentiras, que te autoculpabilizas de cosas que no has hecho y te exculpas de situaciones en las que la mera culpa ha sido nada más que tuya, ahora, mírame, ¿Cómo te sientes?¿Te sientes bien? Yo no podría dormir tranquila teniendo esa sensación bajo el pecho...
Acabarías dándote cuenta que, de esta vida sólo puedes sacar conclusiones y nunca obedecer las órdenes de alguien que no te las inculca para protegerte mañana, no te fíes de nadie, simplemente aférrate a la verdad, a la tuya, nunca olvides tu nombre por si te confunden con algún espectro maligno, o como es decir, persona non grata.
¿Por qué no vives este pasaje de tu vida como una gran situación que está por terminar?¿Cómo si fuese una cometa al vuelo?
Vamos, tienes fuerza de voluntad, eres perseverante, no creo que nada en este mundo esté preparado para dominarte puesto que eres invencible, a una diosa no le rinde cuentas ni el mismísimo dios, ¿por qué? Porque forma parte de su círculo, todos tenemos uno, amigos íntimos y personas que hacen de nuestra vida, exacto, esperanza.
Pese a todo recuerda siempre una cosa, no tienes nada que demostrarle a nadie, porque no eres nada de nadie, nadie tiene que anteponerse a lo que deseas o lo que siempre has deseado, no te engañes, eres libre, mucha gente en otra época habría vendido a sus hijos por ese privilegio y tu ahora te quejas porque tienes unos pequeños problemas llamados romances, típicos de la edad, hacechan tu día a día, están ahí para incomodarte en las mejores situaciones, pero una sonrisa vale más que cientos de palabras y los hechos lo demuestran con el paso del tiempo.
Esta vida es como una buena carrera, no ha sido diseñada por nosotros pero nosotros nos la diseñamos, la odiamos, si pudieramos la mandaríamos a freír espárragos, pero es nuestra obligación como personas coherentes, somo partícipes de la masacre social y del consumismo indebido, somos tanta gente y tan pocas personas.
Pese a todo recuerda, que siempre, vayamos a dónde vayamos, habrá alguien para protegernos, normalmente suele ser quién menos se espera, algo inaudito, pero esa felicidad que en ese instante te depara, es más noble, fuerte y transparente que cualquier otra fuerza que hayas podido sentir en tu vida, porque los esfuerzos siempre llevan recompensa y los gritos de socorro siempre reciben su auxilio tarde o temprano, aunque metafóricamente sea, estamos hechos por matices, estamos hechos de sueños inacabados, somos masa corpórea bendecida por algún ser superior y moriremos como hemos nacido, abrazados al sol.





