Tengo la sensación de que todo aquello que me abruma no es pasajero, que todas aquellas preocupaciones que rodean mi corazón estarán ahí para mi mañana cuando salga el sol.
Siento que mi arresto domiciliario personal no va a llegar a su fin, que todos aquellos que se sienten dichosos por tener algo a lo que aferrarse estarán ahí para recordarme que siempre dependes de alguien para lograr tus propósitos.
Tengo miedo de no ser capaz a encararles, a pasarles desapercibido en mi camino, a dejarme llevar por sus malas influencias y a convertirme en una persona pequeña, manejable y detestable.
No necesito a nadie que me haga sentirme mejor, más poderosa o con más gracia, simplemente necesito algo, algo que en este preciso momento no puedo tener dadas las circunstancias.
Soy de esas personas que sonríen para que sigas adelante, a sabiendas de que detrás de mi hay un terrible dolor.
Muchas veces no soy capaz de hacer frente al pasado, perdono a pesar de que no puedo olvidar, el rencor es la peor de mis maldiciones, ha nacido conmigo y conmigo se irá algún día.
A veces me pregunto "¿Quién necesita enemigos teniendo amigos?" Dado que nadie ha sido capaz de no fallarme ni una sola vez, pero van pasando los años, los meses, los días y aunque esos errores queden grabados en la historia, mi historia, quiero que todos aquellos que un día apostaron por mi, la continúen a mi lado.
Algunos se molestan toda su existencia en ser perfectos para otros, yo creo que la perfección va ceñida al carácter, a la complicidad, a la personalidad (Si es que la hay, en muchos casos esta brilla por su ausencia)
Todas esas personas que en su momento te hicieron daño, vuelven, porque nadie se molestará por ellas como tú en su momento lo hiciste, pero es mejor "rehacer" su vida de forma deshonesta y engañándose a sí mismos por una relación que en el mejor de los casos, no merece la pena.
Gracias a todas aquellas parejas "felices" que me han enseñado que para amar, no se necesita tiempo, se necesita conocimiento y facilidades.
Yo amo con paciencia, con serenidad, nadie es perfecto, ni siquiera esa persona por la que llevo toda mi vida esperando, con la que he crecido pasito a paso esperando reencontrarme con ella en un futuro, y aquí sigo, esperando a que esa persona se decida, y estoy convencida de que si soy merecedora de ello, yo seré su futuro.
A veces me pregunto qué sería de mi vida sin él, y muchas otras me enfurece tanto que tengo ganas de marcarme a mi misma pautas que me alejen de todo sentimiento hacia él, pero no puedo, es superior a mis fuerzas.
Se me retuercen los labios cuando me habla, se me encoge el corazón cuando me mira, cuando me roza las manos siento que quiero escaparme con él adónde sea, pero no soltarle por un instante.
Jamás me hubiera atrevido a romper mis esquemas por nadie, no la hay más orgullosa que yo, pero a veces el orgullo no es suficiente para engañarse a sí mismo, yo necesitaba algo más que coraje para ganarle esta batalla a mi corazón, necesitaba ser apreciada, querida, admirada, adorada, más aún que lo que yo le preciso a él, no puedo seguir con vida si sé que él sufre, no es una forma de hablar, es pureza lo que siento en mi interior, soy auténtica cuando hablo de él, le necesito a cada instante y no le tengo, pero hay algo que jamás nos arrebatarán, soñaremos, soñaremos y nuestros sueños jamás veremos caer.
