jueves, 12 de junio de 2014

    Y cuando todas las luces de mi vida se apagan, las manillas del reloj se detienen en silencio para dejarme dormir y mis ojos se cierran, sólo me queda algo por hacer, un pacto que completar, una batalla que ganar... Esa batalla que tus labios y los míos no pueden lidiar.
Pasan los minutos acariciando las sábanas, mordiéndome las uñas, cruzando los dedos para volver a verte en mis sueños tan sólo una vez más, con esa intensidad que sólo tus caricias me enseñan a apreciar, con esas ganas que nos pueden de forma agobiante y con esas sonrisas entrelazadas a través de las letras que aún están por escribir.
Deslizo mis dedos unos con otros como imanes imaginando tus manos tomándome de nuevo entre la oscuridad de la noche, como en ocasiones habíamos hecho, como las ocasiones que nos quedarían por hacer...
El románticismo no es lo mío, quizá en su momento lo fue, pero no en vano he aprendido que de un momento oportuno se pueden descubrir muchos sentimientos nuevos, he descubierto lo que es la lealtad, la confianza y la igualdad a tu lado, y espero que aún nos queden muchas historias que contar, muchos errores que arreglar y muchas vivencias que aprovechar.
Júntate a mi, pero no demasiado.
Bésame mucho, intenso y amargo y nunca olvides ser sincero cuando hablas de mis ojos al chocar con los tuyos.
Podría olvidarme de todo lo ocurrido, dejar correr el agua que mana de mis ojos y simplemente dejarme llevar por el presente, pero nada sería igual si olvidase lo que realmente soy y lo que me ha hecho así...
Acéptame y yo te aceptaré lo que el destino dictamine.
 Amor de calidad con garantía de un beso a buen precio.