No sabes cuánto siento no poder acompañarte en uno de esos días que tanto detestas. Que tanto detestas, como detestas a otras personas y en el fondo las amas, así de relativas son tus respuestas, y en el fondo, eso te hace interesante.
No quiero que pienses que por estar a treinta kilómetros de distancia no me acuerdo de ti, o que en mi boca casi nunca estás, porque siempre que recito una de mis burradas, en mi mente, a lo lejos, te hayas siempre tú.
Gracias por acompañarme en este año tan especial, hacía tiempo que no conocía a alguien tan genial y nunca es tarde para regalar tu amor, paciencia y confianza a una persona nueva.
Gracias por existir, sacarme de dudas, acompañarme en mis desconciertos, ser mi compañera de bailes y de botellones con glamour, de desvariaciones varias y de noches en vela.
Espero que podamos seguir compartiendo experiencias y cometiendo errores juntas, puede que no seas lo más importante para ciertas personas, pero sé que si algún día si precisas la ayuda de alguien, sabes que siempre voy a estar aquí.
Típicos tópicos, pero que te adoro como persona es un hecho, te admiro por lo valiente que eres al enfrentarte a lo que más te aterra y te desprecio por ser esa diva que yo siempre soñaría ser.
Te quiero mucho, Laura, disfruta los veintiuno, ¡Que no son para siempre!

No hay comentarios:
Publicar un comentario