Hoy mi sentencia es firme, se me acusa de perturbar mi propia mente, de acatar normas que iban en contra de mis principios, de intoxicar el aire que respiro con mentiras, de incumplir pactos con las personas heridas, de sufrir calumnias de gente que también sufrió de las mías, se me acusa de traición a la corona, pero en el panfleto no trae especificado a qué corona se refiere, he tratado a todos mis "huéspedes" con la misma lealtad que a un conde o a un señor, no sé cómo puedo yo defenderme de una sentencia tan transparente como la que su señoría me acusa.
Lástima, el campanario suena las doce y es hora de regresar al pasado, este futuro es homogéneo, es muy abstracto, es...Indescriptiblemente asequible a mis gustos.
No dudaría en comprarle un beso si me permite el atrevimiento.
Si realmente deseas algo en esta vida, por pequeño, complicado, duro, que sea, necesitas apoyo moral y ser firme para poder soportar las cargas que una condena tan fuerte como la amistad, los lazos familiares o los amoríos adolescentes pueden causarte.
Eres fácil, eres débil, eres un obstáculo más en su vida sentimental rota, en esos pactos con el diablo hechos carmín, esas dulces palabras cargadas de rencor y ese bello despertar en el que como siempre faltabas tú.
Te prometo si consigues lograr introducirte en mi compás, ser una semicorchea de pacotilla, pasar a ser una gran blanca, ocupando puestos de gran envergadura, siendo ese ápice de carisma que me faltó enseñarle a mi anterior pareja, esa sensualidad oculta tras los ojos de un conde belga, esa mirada furtiva que me gustaba sacarte cuando íbamos de vacaciones, esta locura nos pasará factura como bien sabes, pero nuestra respiración en sí es la mayor bendición posible, no somos polvo, no somos brillo estelar, somos cómplices de la cruda realidad, cantos olvidados por alguna sirena, somos lo que creamos de nosotros mismos, porque en la vida luchar y perdurar no son iguales.




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