Tras días, consternada con la posibilidad de que mi soledad fuese más que evidente, me dispuse a ilusionarme por cualquier joven que cantase con mi sonrisa a la luz de la luna.
En ese instante percibí en tus ojos esa calma y esa paz que hicieron que mi tormenta desapareciese con la penumbra.
Crecí entre agonía e insatisfacciones, aún hoy resido en el lugar dónde éstas me criaron, pero hoy día tengo un motivo, una ilusión por la que decir que mi alma ha sido bendecida por los dioses, un capricho sincero que puede terminar en un final feliz.
Nunca he creído las mentiras de nadie, salvo en dos o tres ocasiones, estoy libre de pecado en ese sentido, pero, me pregunto qué esperas de mi, tampoco soy nadie, no sé quién pretendes que sea, una ninfa no, una damisela tampoco, soy una mujer de este siglo, recuerdalo siempre..
Te contaré un poco mi vida, no soy de por aquí, soy un espectro, soy ese tipo de persona que desearías no encontrarte por la noche, soy una presuntuosa muchacha que se ha metido de lleno en lo que deseas (E ignoras)
Tan sólo me dirigí a ti para conocerte mejor, saber qué es lo que piensas, admirar tus proezas, tal cual un caballero admiraba las de su corcel.
No me consideres una extraña, sabes bien que no soy nada de eso para ti, pero mis sentimientos han cerrado hace tiempo por reformas y este local está bastante putrefacto, es hora de darle una mano de confianza y otra de pintura.
He de decirte una cosa, no vivirás solo, dormirás tranquilo, no me tendrás ahí siempre, pero siempre a tu lado y fiel a nosotros, que nuestro pecado no sea coincidir todos los momentos de la vida pero nuestra bendición sea amarnos lentamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario