martes, 3 de septiembre de 2013

Te observo cada día al amanecer y sólo sueño con apropiarme de tus pupilas.
Quiero apoderarme de tu mirada, de tus juegos de sábanas, de tus tazas de café, de tus guitarras, de tus enseres más preciados, tus labios.
¿Pensabas realmente que esto sería palabrería? La única razón por la que sufre este corazón es por ver crecer en la inmensidad todo lo que anhelo sin mi.
Deberías haberme prometido a tiempo que estarías ahí para siempre. Engañarme, torturarme psicológicamente, darme lo que quería, lo que necesitaba, hacerme sentir feliz, y sin embargo, preferiste dejarte la guinda para el desenlace de nuestra historia.
No sé si habrá un lugar ahí arriba, ahí abajo o hacia el centro para mi.
Dicen que los humanos cometemos errores, pero yo solía considerarme persona e intentaba no fallar, sin embargo, fallé.
Fallé a mis principios por darte el gusto, provoqué a la luz de la luna al rozarte y crecieron las preocupaciones en mi interior por tu culpa, sólo por tu culpa.
Desearía dejar mi mente en blanco y escribir un prólogo sobre cómo me gustaría que empezase un nuevo día, desgraciadamente, no tengo inspiración para imaginar algo hecho a mi medida dado que ni yo sé lo que en este momento merezco.
Como fastidia no ser ese alguien que todo el mundo pretende que seas, desesperas.
Mis intuiciones me acribillan por dentro, mis dudas me van arrebatando el sentido poco a poco y ya no sé ni qué hacer con mi existencia, pero, sigo con mi intento surrealista de apreciar lo poco agraciada que soy.
Piensa en positivo porque muchos otros no tienen fuerzas de voluntad para hacerlo, demuestra al mundo que sonríes y vives por una buena causa.
Algunos lo llaman "La gracia de dios" yo lo llamo suerte, y eso, eso es lo que necesito ahora, suerte.
Quiero volver a creer en los humanos, superar mis miedos a la desconfianza, cumplir con mis compromisos, saltar verjas y comerme el mundo y no sólo los bordillos por los que me cruzo en mi camino.
Quiero tener esperanzas de vida y en ésta vida, sentir cosas que nadie jamás haya logrado sentir.
Llámame alelada, soñadora...
Quizás viva en mi mundo, quizás no.
Quizás sepa realmente adónde voy, quizás no.
Quizás mi mayor problema esté delante de mis narices y no sea capaz a verlo, quizás no.
Inspiración, ven a mi.

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