sábado, 10 de enero de 2015

Diecinueve primaveras.

"Eres una cría aún", "No sabes todo lo que te queda por aprender de esta vida", "¿Y te ves mayor?¡Anda que no te falta!".




Aunque parezca que a veces la gente pueda hacer comentarios sin darles mera importancia, no todos sentimos esos comentarios como si nada.
Personalmente no me considero madura para mi edad, sino que la mayoría de chavales podrían tener esa confianza en sí mismos y muchos de los valores que yo he tenido que aprender a la fuerza.
Cumplir años no sólo es libertad, legalidad o independencia, también es responsabilidad.
Echo de menos ser una diminuta chiquilla la cuál sus únicas preocupaciones eran que los reyes se comiesen todo aquello que les preparaba todas las noches del seis de enero de cada año...
Echo de menos que mis padres me hagan cosquillas para despertarme o que me digan "No" a muchas cosas que realmente deseaba hacer en ese momento.
Ahora que soy mayor me obligan a saber lo que quiero hacer con mi vida, a buscar una estabilidad emocional y personal e intentan hacerme entender que estaría bien tener a alguien con quien compartirla, porque es lo lógico según muchas familias, independizarte de tus padres para dejar de ser tu misma en una relación que poco después dé pie a un matrimonio posiblemente fracaso.
Soy lo suficientemente inteligente como para saber en qué siglo estoy y que en este preciso momento lo último que necesito es romperme la cabeza por nadie ni darle la opción a nadie de hacerme daño... ¿Por qué al pasar la franja de los dieciocho la gente se cree que deja de ser pequeño para pasar a la vejez?
Yo sigo siendo aquella niña a la que papá arropa antes de irse a trabajar y también soy aquella mujer a la que le gusta dormir acurrucada a la persona que quiere en su debido momento.
Quiero a mis padres lo que en su día espero querer a mis hijos, y añadir un huequecito a una persona especial en tu corazón no significa que dejes de llorar con películas Disney o no te acuestes con tu mantita de infante...
Ser mayor sólo significa cumplir años, lo importante es que los años no nos afecten a nosotros mismos y nunca dejemos de ser quien realmente sentimos que debemos ser.
Por desgracia ya no está mamá para prohibirme las cosas ni decirme lo que está bien y lo que está mal, ahora soy yo la que tiene que valorar si mis actos son consecuentes a mi propia vida, y aunque parezca fácil, no lo es en absoluto.
Echo de menos ser pequeña y que mis abuelos me lleven al parque, que mis tíos me vean como el centro de atención de la casa y echo de menos que me regalen sonrisas en los cumpleaños, palito a palito.
Aunque en el fondo desearía que pasen los años para poder ver más allá de lo ya vivido, me encantaría retroceder una vez en el tiempo para poder apreciar aun más todo aquello que me hizo ser lo que hoy día soy.
Puede que odie las frases tipo "Eres una cría", pero si hay algo de lo que estoy completamente segura es de que años después, todas aquellas personas que me llamaron cría, querrán volver a mi edad para hacer mejor las cosas, y en esa ocasión, será tarde para ellos pero yo avanzaré tranquila porque todos esos comentarios, se convertirán en polvo con ellos.

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