Todavía recuerdo los nervios en las piernas de la última llamada, del último día antes de separarnos por completo y la ansiedad de abrazarte sin que aquello pudiese acabar...
En estos dos meses, aunque suene cruel (Que no realista) me he dado cuenta de que a cada día que paso te siento más y más cerquita de mi, y que me encanta que seamos nosotros y dejemos de ser cada uno en ciertas ocasiones, porque aunque no lo creas a veces me gusta abrir los ojos y saber que pertenezco a algo junto a ti.
Sé que no te gustan las cursiladas pero tampoco te gustaba yo y te fuiste enganchando cómo cordón a otro cordón para hacernos más fuertes y soportar la presión y el peso de un zapato.
Tengo demasiadas ganas de tenerte otra vez, ahora mismo daría lo que fuera por volver a saber qué se siente al besarte o al mirarte de forma diferente al resto de la humanidad.
Si tú quisieras escuchar y yo te quisiera contar...
viernes, 29 de mayo de 2015
lunes, 4 de mayo de 2015
Uno de los muchos días en los que no querría estar aquí sin ti.
Reconozco que meto la pata infinidad de veces y que tardo mucho tiempo en aprender a valorar lo realmente importante de cada error y cada acierto, pero no hay mayor acierto que descubrir a alguien en quién poder ver la verdad en su mirada, en el que sentir paz entre sus manos y leer esperanza en sus labios, y es que sólo me transmites cosas que por mi sola no puedo fabricar.
Gracias por robarle parte de la independencia a una persona increíblemente independiente.
Ahora sólo quiero que te aferres a mi vida con fuerza y nos vayamos lejos de la monotonía, de las reglas y del deber.
Gracias por robarle parte de la independencia a una persona increíblemente independiente.
Ahora sólo quiero que te aferres a mi vida con fuerza y nos vayamos lejos de la monotonía, de las reglas y del deber.
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