viernes, 29 de mayo de 2015

A siete días.

Todavía recuerdo los nervios en las piernas de la última llamada, del último día antes de separarnos por completo y la ansiedad de abrazarte sin que aquello pudiese acabar...
En estos dos meses, aunque suene cruel (Que no realista) me he dado cuenta de que a cada día que paso te siento más y más cerquita de mi, y que me encanta que seamos nosotros y dejemos de ser cada uno en ciertas ocasiones, porque aunque no lo creas a veces me gusta abrir los ojos y saber que pertenezco a algo junto a ti.
Sé que no te gustan las cursiladas pero tampoco te gustaba yo y te fuiste enganchando cómo cordón a otro cordón para hacernos más fuertes y soportar la presión y el peso de un zapato.
Tengo demasiadas ganas de tenerte otra vez, ahora mismo daría lo que fuera por volver a saber qué se siente al besarte o al mirarte de forma diferente al resto de la humanidad.
Si tú quisieras escuchar y yo te quisiera contar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario