Reconozco que meto la pata infinidad de veces y que tardo mucho tiempo en aprender a valorar lo realmente importante de cada error y cada acierto, pero no hay mayor acierto que descubrir a alguien en quién poder ver la verdad en su mirada, en el que sentir paz entre sus manos y leer esperanza en sus labios, y es que sólo me transmites cosas que por mi sola no puedo fabricar.
Gracias por robarle parte de la independencia a una persona increíblemente independiente.
Ahora sólo quiero que te aferres a mi vida con fuerza y nos vayamos lejos de la monotonía, de las reglas y del deber.
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