Hace tiempo creía que con un poco de ingenio podría tener el mundo a mis pies. Poco después me di cuenta de que mis gestos egoístas y superficiales no me llevarían más que por inhóspitos parajes.
Cuando uno se ve solo, cuesta abajo y sin frenos se crece de las inquietudes y debilidades del corazón, todo aquello que te quema y te hace débil por dentro se hace presa de ti y apenas te deja contener el aliento.
Tantas veces me he sentido como un animal salvaje, atada a las manos de un humano, sufriendo doblemente las inquietudes de esa persona.
Siempre me ha tenido ahí, pero ha menospreciado todo mi cariño, mi respeto y mi lealtad. "Solamente por ser diferente debió creer que realmente podría ser superior a mi".
No todos corremos la misma suerte, siempre se derrama sangre "por error" y siempre se ha construido sobre las tumbas de los mártires.
No podría vivir en paz conmigo misma si renegara de mis orígenes y de todo aquello que ha ido moldeando mi propia confianza.
Sincerarse es un don que todos poseemos, pero la habilidad de saber aprovechar cada estímulo de la otra persona es un verdadero diamante.
Se dice que hay que subrayar lo que no se debe olvidar. Te escribiría poemas sobre papel manchado con grasa de cerdo y con el mismo papiro que los egipcios utilizaban para sus rituales si no fueras tan testaruda, los malos hábitos no te alentarán, las malas formas no te ayudarán a aliviar tus penas.
Ya que solo tienes a dos o tres personas a tu lado, cuídalas, no deberíamos ser egoístas puesto que muchos no tienen de lo que nosotros estamos privados.
Me gustan las cosas grandes, relucientes, con mucho color, brillo y con una textura recién sacada del horno, me encantan los dulces.
Me encantaba la navidad, su color, su alegría, me entusiasmaba la llegada del famoso Santa Claus, hasta llegado el día de que todas mis ilusiones y todos mis anhelos se hicieron trizas junto con el tiempo.
Aprendí que un verdadero hogar no es el que pintan en las películas de Sandra Bulloc y que esto no es un DVD de villancicos de George Michael.
Aprendí que cuanto más quieres a una persona, más aprovechas el tiempo junto a ella.
Compartir los momentos felices es mágico, una verdadera suerte, yo perdí todos mis sueños una noche cualquiera, todo lo que yo deseaba se esfumó, tuve que empezar de cero, faltaba mi factor clave en aquella historia que yo diseñé para mi y para ella, faltaba la guinda del pastel, la mozzarella de la pizza, era algo indispensable para mi ya devastado corazón, algo insignificante ya que das por hecho que nunca va a desaparecer. Hasta que desaparece.
Espero que poco a poco empieces a sentir el miedo que yo siento al tenerte tan lejos, no saber si estás preocupado o si necesitas consuelo, mi consuelo.
Me martiriza el poder pensar que un día no estaré y te habré fallado, no puedo fallarte, no me lo perdonaré en ninguna de las eras que puedan venir detrás de mi.
Sufro problemas del corazón cuando te miro, me duelen los ojos cada vez que sonríes, hace ya un tiempo y para mi sigues siendo igual de alto que siempre.
Con otra persona no me atrevería a abrirme de esta forma, pero es una necesidad que tengo, también es mi deber.
Solo quiero que sepas lo que siempre te digo y es que cuentes conmigo.
Espero que algún día puedas irte de nuevo, solo para recordar esos estúpidos días en los que nos apetecía acurrucarnos como los topos en la tierra y que esta vez pueda incluirme en la historia como protagonista y no como narradora.
¿Qué esperabas? No soy perfecta, soy pequeñita.




No hay comentarios:
Publicar un comentario