viernes, 29 de mayo de 2015

A siete días.

Todavía recuerdo los nervios en las piernas de la última llamada, del último día antes de separarnos por completo y la ansiedad de abrazarte sin que aquello pudiese acabar...
En estos dos meses, aunque suene cruel (Que no realista) me he dado cuenta de que a cada día que paso te siento más y más cerquita de mi, y que me encanta que seamos nosotros y dejemos de ser cada uno en ciertas ocasiones, porque aunque no lo creas a veces me gusta abrir los ojos y saber que pertenezco a algo junto a ti.
Sé que no te gustan las cursiladas pero tampoco te gustaba yo y te fuiste enganchando cómo cordón a otro cordón para hacernos más fuertes y soportar la presión y el peso de un zapato.
Tengo demasiadas ganas de tenerte otra vez, ahora mismo daría lo que fuera por volver a saber qué se siente al besarte o al mirarte de forma diferente al resto de la humanidad.
Si tú quisieras escuchar y yo te quisiera contar...

lunes, 4 de mayo de 2015

Uno de los muchos días en los que no querría estar aquí sin ti.

Reconozco que meto la pata infinidad de veces y que tardo mucho tiempo en aprender a valorar lo realmente importante de cada error y cada acierto, pero no hay mayor acierto que descubrir a alguien en quién poder ver la verdad en su mirada, en el que sentir paz entre sus manos y leer esperanza en sus labios, y es que sólo me transmites cosas que por mi sola no puedo fabricar.
Gracias por robarle parte de la independencia a una persona increíblemente independiente.
Ahora sólo quiero que te aferres a mi vida con fuerza y nos vayamos lejos de la monotonía, de las reglas y del deber.

martes, 21 de abril de 2015

¿Y si me he cansado ya de ser perfecta?

¿Por qué tanta imposición para crear las mujeres perfectas?¿Por qué no hay más reivindicación para crear una sociedad donde la variedad de mujeres sea la auténtica belleza personalizada?
Una mujer alta, delgada, jorobada y esquelética no es menos que una mujer baja, regordeta, con mucho pecho y curvas mortales, simplemente son mujeres que han nacido con diferente imagen, pero están hechas de la misma materia y pueden hacerte sentir exactamente lo mismo. Aunque el caparazón cambie, la persona está ahí.
Estoy muy cansada de ver cómo los hombres siguen haciéndonos creer que estamos hechas para ellos, que no tenemos mucho dónde elegir si queremos un hombre a nuestro lado.
Hubo una ocasión, quizá la única ocasión en la que me enamoré de verdad de un chico, que hizo que empezase a perder esa pretensión en encontrar un amor para mi...
Era un chico alto, sonriente, simpático, con labia, payaso como cualquier otro chico de dieciséis años que se precie, y tenía algo que los demás no podían tener, me tenía a mi comiendo de su mano.
Un día decidí hacer algo radical en mi vida y quise comenzar por mi pelo, tenía una larguísima melena morena que me llegaba casi por la cintura y que me encantaba, pero me volvía loca el pelo corto y me vi en la situación de poder cometer aquella locura. Al día siguiente de hacerlo estaba encantada, había quedado de nuevo con él y sentía la emoción del día a día a su lado, pero tras una tarde más llena de besos y caricias, noté que aquello que habíamos creado entre los dos se desvanecía...
Al principio creí que era culpa mía, que algo había dicho mal o que simplemente había descubierto algo de mi que no le gustaba un pelo, pero me equivocaba. El mismo chico del que me había enamorado perdidamente, prefirió pasar ese verano con una amiga mía que tenía una melena tan larga como la que yo me había cortado días antes. Hoy día todavía me pregunto cómo un trozo de pelo puede afectar tanto en la decisión de un hombre para pasar el resto de su tiempo contigo.
En algunos delirios creí que sería una estupidez, no dejaba de ser pelo, pero hasta años después, no descubrí la verdadera importancia del físico para la vida diaria.
Pasados los años, yo ya con dieciocho, me había tatuado las iniciales de mis padres en el pecho.
Me las tatué en las clavículas porque consideré que es la zona más próxima entre el cerebro y el corazón, los dos órganos que nuestros padres nos ayudan a equilibrar desde pequeños.
Una rosa para cada uno, que metafóricamente hablando representan una promesa, como el amor de un padre, una flor puede llegar a marchitarse, pero nunca por completo, algo realmente importante como es el amor que yo siento por mis padres, siempre termina floreciendo de nuevo.
Dio la casualidad de que en aquella época teníamos amigos en común y ese chico tuvo la cortesía de preguntarme qué me había tatuado, pero no por el interés de saber por qué me lo había hecho y por qué en esa zona de mi cuerpo tan extraña, sino por el morbo de saber que llevaba tinta en la piel, de tener la esperanza de poder acostarse conmigo estando tatuada, aunque yo sé que para él hubiera sido mejor algo más sexy como una calavera mexicana o una muñeca con un animal sobre su cabeza.
Aunque os parezca increíble eso me dolió en el alma, que te lleguen a juzgar de tal forma que sólo valgas por lo que tienes y no por lo que eres, aunque seas una grandísima persona.
Y gracias a personas como él, las mujeres cada día nos queremos menos y nos regalamos más, pero por suerte aún quedamos un puñado de ellas que no estamos dispuestas a ponernos de rodillas ante un cánon o unas exigencias respecto a los hombres.
Por estas cosas quiero que entendáis por qué le tengo tanta hostilidad hacia las chicas que no se quieren una mierda y se regalan a los tíos como quien regala una carta de amor, gracias a vosotras y las pedradas en la cabeza de algunos idiotas, ya no existe el amor.

martes, 7 de abril de 2015

Cuando pasan las horas, de lunes a viernes, de estación a estación y sientes que el tiempo por ti no pasa, piensa en mi y haz que se detenga el tiempo. Sueňa conmigo y no dejes que la luz se apague, no siembres la duda en mi presente ni tengas mal presentimiento de futuro, vive nuestro ahora y que el mundo calle para siempre.

lunes, 6 de abril de 2015

Día uno.

Y aquí estoy aún preguntándome por qué he dejado que te vayas.
Eres el vivo ejemplo del "No sabes bien lo que tienes hasta que lo pierdes", y aunque nunca te he tenido, tengo la sensación de que te has llevado parte de mi contigo...
No me malinterpretes, no son cosas que se dicen porque sí, son cosas que se sienten en un momento determinado con la persona conveniente, con una persona que te aporta lo que tú no puedes fabricar por ti misma, una conexión de la hostia, un fondo de amistad con algo de picardía, con esa picardía que nos vuelve locos a los humanos y que hace que nuestras experiencias sean inolvidables.
Cuando leas esto, habrá pasado ya tiempo y te echaré tanto de menos que estas finas líneas se quedarán cortas para describirlo, y es que quería que supieras que desde el primer día, ya me acordé de ti en todo momento.
No creo en el amor ni creo en las personas que se lo profesan, pero creo en las personas con buena fe y un corazón enorme desde que tuve el placer de conocerte del modo equivocado, pero en el momento perfecto.

sábado, 10 de enero de 2015

Diecinueve primaveras.

"Eres una cría aún", "No sabes todo lo que te queda por aprender de esta vida", "¿Y te ves mayor?¡Anda que no te falta!".




Aunque parezca que a veces la gente pueda hacer comentarios sin darles mera importancia, no todos sentimos esos comentarios como si nada.
Personalmente no me considero madura para mi edad, sino que la mayoría de chavales podrían tener esa confianza en sí mismos y muchos de los valores que yo he tenido que aprender a la fuerza.
Cumplir años no sólo es libertad, legalidad o independencia, también es responsabilidad.
Echo de menos ser una diminuta chiquilla la cuál sus únicas preocupaciones eran que los reyes se comiesen todo aquello que les preparaba todas las noches del seis de enero de cada año...
Echo de menos que mis padres me hagan cosquillas para despertarme o que me digan "No" a muchas cosas que realmente deseaba hacer en ese momento.
Ahora que soy mayor me obligan a saber lo que quiero hacer con mi vida, a buscar una estabilidad emocional y personal e intentan hacerme entender que estaría bien tener a alguien con quien compartirla, porque es lo lógico según muchas familias, independizarte de tus padres para dejar de ser tu misma en una relación que poco después dé pie a un matrimonio posiblemente fracaso.
Soy lo suficientemente inteligente como para saber en qué siglo estoy y que en este preciso momento lo último que necesito es romperme la cabeza por nadie ni darle la opción a nadie de hacerme daño... ¿Por qué al pasar la franja de los dieciocho la gente se cree que deja de ser pequeño para pasar a la vejez?
Yo sigo siendo aquella niña a la que papá arropa antes de irse a trabajar y también soy aquella mujer a la que le gusta dormir acurrucada a la persona que quiere en su debido momento.
Quiero a mis padres lo que en su día espero querer a mis hijos, y añadir un huequecito a una persona especial en tu corazón no significa que dejes de llorar con películas Disney o no te acuestes con tu mantita de infante...
Ser mayor sólo significa cumplir años, lo importante es que los años no nos afecten a nosotros mismos y nunca dejemos de ser quien realmente sentimos que debemos ser.
Por desgracia ya no está mamá para prohibirme las cosas ni decirme lo que está bien y lo que está mal, ahora soy yo la que tiene que valorar si mis actos son consecuentes a mi propia vida, y aunque parezca fácil, no lo es en absoluto.
Echo de menos ser pequeña y que mis abuelos me lleven al parque, que mis tíos me vean como el centro de atención de la casa y echo de menos que me regalen sonrisas en los cumpleaños, palito a palito.
Aunque en el fondo desearía que pasen los años para poder ver más allá de lo ya vivido, me encantaría retroceder una vez en el tiempo para poder apreciar aun más todo aquello que me hizo ser lo que hoy día soy.
Puede que odie las frases tipo "Eres una cría", pero si hay algo de lo que estoy completamente segura es de que años después, todas aquellas personas que me llamaron cría, querrán volver a mi edad para hacer mejor las cosas, y en esa ocasión, será tarde para ellos pero yo avanzaré tranquila porque todos esos comentarios, se convertirán en polvo con ellos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Y tú, que afirmas saber lo que es querer sin comprender, querer recibir sin nada que aportar.
Que crees que todos los errores no van inducidos por querer hacerlo bien, que nadie es perfecto, que todo me sabe a poco si hablo de ti. Tú que juegas con fuego, que me llegas de pleno y te quedas ahí parado escuchando cómo lo lamento, sin darte cuenta de que puedes perderme, que todo lo que se queda hoy se irá mañana al amanecer. Tú que todo lo quieres y todo lo perdiste. Tú que ya no me quieres y nunca me has merecido, no sé para qué vuelves, si de lo que haces nunca te arrepientes. Tú que sólo vuelves cuando te he superado, cuando te he pisado y he hecho que me sienta orgullosa de haberte olvidado, tú, que sólo miras por tu bien y nada de esto jamás te ha importado. Y ahora dime, ¿Quién eres tú?".