miércoles, 25 de enero de 2012

Estrellas de un mismo círculo.

Soy sencilla, si las circunstancias lo permiten, puedo ser transparente, serena, brillante, también voraz, dañina, celosa, malévola.
No soy un ángel, tampoco un diablo, puedes ver cosas en mi tan extrañas como un gato negro en un rascacielos o ver la luna pasar por tu ventana, pero causa de la imaginación de la que dispongo, son gracias a personas como vosotros, que hacéis de mi alguien con personalidad, alguien eficaz, a la cual el destino le está jugando una mala pasada, quizá sea en este preciso momento cuando más necesito de vuestro apoyo y sabiduría (Aunque de poca se trate).




Buenos días Jairo Fernandez García, pués, después de dos años, prácticamente de aquel delicioso accidente llamado relación que nos colmó de disgustos y felices momentos he olvidado completamente aquel rencor que sentí algún día hacia tu persona, y me alegro, me alegro mucho, me has demostrado que puedo contarte cualquier cosa sin que un ápice de esa información sobresalga de tu subconsciente, eres de las personas que faltaban en este mundo, echaba de menos poder abrazarte y sentir afecto, ese afecto que quizá en Junio de algún año anterior se nos olvidó rescatar.
A veces me pregunto qué haría yo sin mi abuela, esa persona dulce y a veces bipolar que me solía recordar los papotes que tengo, o la sonrisa que en este mismo instante se me olvida enseñar, presumir de felicidad y de sentimientos varios, me gusta esa sensación, me sienta bien la alegría, gracias a ti, no todos los días, pero si para toda la vida.



Recuerdo que desde muy pequeñita mi madre me solía contar una historia de un zorrito y su madre, verás pequeña, este zorrito quería ser mayor, y no era capaz a ser grande como los demás del clan, un día el zorrito se hizo daño en una rodilla, y su madre le dijo, pase lo que pase, siempre te querré, y el zorrito le preguntó, ¿Pase, lo que pase? Ella nuevamente le respondió lo mismo, convencida a más no poder, esa sensación de tener a alguien ahí para responder por ti, para hacer de tus lamentos canciones de amor, para sacarte la felicidad que dejaste perdida por cualquier andén de una estación, esa persona que tanto soñaba encontrar a lo largo de mi corta y estúpida eres tú, Olivia Marlene.



Me gustaría recordar este momento, observar detenidamente una imagen, en cualquier lugar sujetando un pequeño móvil con las manos que muestre toda una vida pasada de la persona que actualmente comparte tus sentimientos.
Me gusta pensar que sonríes al ver esto, al igual que yo, no es un buen día para los dos, ayer no lo fue en absoluto, me encantaría poder abrazarte y pedirte disculpas como te mereces, que me contestases con un "no ha pasado nada amor" y todo volviera a su cauce, pero no es tan fácil, ni la paciencia dura tanto tiempo, sólo espero que me perdones, si te he causado algún mal que se me devuelva 100 veces, no puedo vivir sabiendo que estas sufriendo por algo, y si es por mi culpa es imperdonable, eres mi vida, eres el motivo por el cual me levanto, ¿Sabes? No existiría si no es por ti, creo en el destino y las casualidades no existen, creo que he nacido para hacerte feliz, sonreír, reír, he sobrevivido a todas las épocas para conocerte y adentrarte en un mundo de tinieblas con una parte buena y quizá otra mala, pero en el fondo, está escrito en las estrellas para ti, y espero que algún día puedas comprender el por qué de todos mis desastres emocionales, nadie ha sabido comprender mejor mi mentalidad que tu, eres el protagonista del libro que siempre quise releer, gracias por darle forma a mi paisaje, por hacerme más yo cada día que pasa, no sabes cuanto te quiero Dani Rodrigo.

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