Ella era una delicada flor entre espinas, una brisa del norte que llegaba hasta la casa del fondo de la villa.
Una sofisticada amapola que se dejaba oler por los grillos, los escarabajos peloteros, y todo tipo de insectos los cuales sólo querían de ella su mísero polen, aquella parte que según los científicos sólo se aprovecha de ellas.
Yo creo que cada ser tiene su propia sustancia, si algo te gusta, indagas, profundizas en un mismo tema hasta hallar lo buscado, es un tema que a la sociedad nos falta mucho por aprender.
Está en mi ignorancia perturbar la mente humana, no sé cuando puedo causar daño, o lo hago sin más, son dudas, malos gestos, los que no aprueban mi comportamiento, al final te acabas dando cuenta y con un simple perdoname, no funciona.
Ella es de esas chicas que soñaban con subir al cielo y bajarse una nube de recuerdo, todo lo imposible es posible, y lo posible reside en nuestra imaginación.
Hacer brotar una planta muerta, hacer vivir a un ser, darle forma a una masa llamada arcilla, reír por situaciones en las que no deberías, sentirte agradecida por todas las molestias que algunas personas se han tomado al perder su posible, valioso tiempo en darte apoyo y fuerzas, no tiene pérdida un buen momento.
Tan sólo, mira dentro de ti, ¿Qué esconde tu interior? Tan anhelado por los humanos, ¿Tan codiciado es tu tesoro pequeña? No se lo entregues a ningún desconocido ni hagas de ti una musa en sucio, escribe tu historia con tinta de las estrellas, papel reciclado, escribe en mi un pequeño párrafo, que contenga historias, mitos, sociedades, épocas, locuras, cada cosa que te venga a la mente, será fruto de mi precioso pasado y posiblemente, de mi futuro.
Escondida quizás, en el vaivén de tus piernas me encuentro.
Detrás de cada puerta, una corazonada, de tu amado, de la persona que por ti respira, ese sentimiento perdido entre súplicas y amor en falso, no mereció la pena tanto dolor, tanta causa perdida, valías mucho más de lo que aquel chico te dijo, no le hagas caso, sólo ha nacido para engañarte, y el que osa engañarte debe pagar, pagar por sus pecados, muchos peores que los de satanás, son pecados contra un ángel, un ángel que rescató la vida de aquellos por los que un día amaba y al otro dió la vida.
Al crecer y hacerse más fuerte, se dió cuenta de que la esperanza aún residía en ella, que las palabras de amor se volvieron parte de su causa, que la melancolía que transmitían las palabras de aquella mujer de blanco si, esta vez si iban referidas a ella, se sintió arropada, querida, no era necesario pedir perdón nunca más, había llegado el momento de decir adiós a toda esa gente que un día había respetado, pero debía olvidar.
Y al fin, tras varios tequilas, el mar volvió a la calma, brillaba el sol, no había paz para los malvados ni miedo ni súplicas de lo mendigos, era hora de poner los pies en la tierra y decir adiós al eterno amanecer, era hora de leer historias reales y dejar paso a las aventuras, pero ella sin embargo, nunca renunció a esos sueños por los que tanto luchó, prometió ser mujer, pero nunca ser niña olvidó.




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