- Qué bien suena dejarse emocionar, dejar que las personas te llenen de cosas buenas, de expresiones nuevas, de cosas por las que algún día llegarás a llorar, de situaciones tan deliciosas como un mantecado de chocolate, de palabras bellas, las cuales a veces vale más olvidar.
¿Quién sabe qué nos deparará el destino?¿Dónde residiremos mañana?¿Quién se ocupará de nosotros o nosotros de ellos?
Qué caprichosa es la inocencia, que siempre tiene un precio que pagar, qué necia es la adolescencia que se niega a ser como debería ser, pero en parte, de eso se trata, de mejorar lo que uno mejor sabe hacer.
Quiero ser vapor, y flotar, por la cocina, por el barrio, por la ciudad, quiero ser una nube de aire en medio de un bosque, quiero ser agua, el agua que cae de tus ojos y los limpia con delicadeza, para que puedas observar el horizonte y que no se te escape ni el más mínimo detalle.
Quiero ver tu sonrisa, brillante, hipnotizante, esencial.
Quiero vivir entre esquimales que me enseñen a reír y llamar al sol estrella polar, querer gritar desde un bloque de hielo en lo más alto del ártico.
¿Qué sería de nuestros corazones si no mirasemos la luna?¿Si no encontrasemos un futuro al que agarrarnos con fuerza?
Mi mayor pesadilla se cumple, un año más, sola en el vagón más oscuro del tren, por un túnel lleno de telarañas y recuerdos del ayer, dónde las personas apoyan su codo en el respaldo de la ventana y cubren sus ojos de paisaje.
La última luz olvidada en el fin del mundo se esconde para no ser encontrada, para ser olvidada, para pasar desapercibido, para ocultarse de todo lo existente.
Quiero mirar la luz que desprenden tus poros y sonreír, sentirme viva, sentirme bien, poder saltar y coger ese toro que salpica mi nombre por los cuernos, darme alegría, fuerza, como cuando viví aquel concierto de The Rasmus que tantos años soñé, necesito vivir eso, necesito sentir la ira, la ansiedad, la impotencia, la felicidad, lo contagioso que fue, como la primera vez que probé el alcohol, esa sucia sensación, tan potente.
Bésame, beso bien, recorre mis labios con cautela, quizá, sólo quizá encuentres esa parte de ti que nunca pudiste encontrar, esa sensación calmante que no es similar a ninguna otra, llámame perversa, quizá lo sea, pero es lo que quieres escuchar.
Bébeme como si fuera tequila, como si fuera una gota de sangre que se acaba de caer de tu mano, como si fuese interminable este instante, esta angustia que recorre tus venas todas las noches, acuerdate de que existo, de quién soy, ámame.
Qué insolente y fría que soy, sólo pienso en acariciar tu dulce piel, besar tu cuerpo muy despacio, cantarte al oído bajito sin que nadie se entere, sólo para ti.
Quiero ser tu miel, quiero ser la espuma de tu cerveza, ser la uva de tu viñedo, ser la velocidad de tu coche, quiero serlo todo.
Quiero ser el más mínimo detalle que podrías plasmar en uno de tus relatos, quiero ser esa mínima tilde que separa la ese de la i.
Cuando te canses de mi, estaré, debajo de tu casa para darte un abrazo y darte las gracias por darme los mejores años de mi vida, jamás los podré olvidar, simplemente, recuerda, es tiempo de regresar.

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