Las cosas suceden cuando menos te lo esperas, un libro bonito, una fantasiosa poesía, unos cánticos que escuchas a través de la ventana de la salita, una bellísima puesta de sol, un flamante coche, una caricia de cuento, una mirada de espanto.
Era una niña mayor que soñaba con volar muy alto, por encima de los aviones, y me tomé a la ligera que todo lo que sube, vuelve a bajar.
Las historias de terror me causaban gracia hasta que llegué a un punto que cuando tienes un problema, no tienes a qué aferrarte.
Qué tonta me volví, el muy cretino me envolvió con sus mentiras y fui tan estúpida que me las creí, pienso ahora en lo que podría haber hecho con mi vida, y en lo que soy hoy, lo que podría ser.
Escucha mis palabras con fuerza, estas ausencias múltiples atadas a mi espalda por un cordón muy fino que aprietan todo lo que me corresponde lo quiera o no.
Ámame cuando estés preparado, no quiero desechar ni uno de esos momentos, son para ti.
Quizá ni soy pura como la nieve, ni soy la chica que esperabas, ni soy ese regalo que tantos años quisiste entregarles a tus padres.
Quizá no soy nadie para ti, o quizá lo sea todo, déjame soñar, al menos ahí para mi estas vivo, esperándome.
Atada de pies y manos me tienes, ahora te toca a ti seguir tu camino, ¿Ves el horizonte? está justo al lado del regalo que te compré aquella navidad del 97, junto a la mesa dónde ponemos las fotos de nuestros hijos, y pondremos las de nuestros nietos, porque la vida es así, esto no es un cuento, y no se trata de morir y vivir otra vez, se trata de querer y poder, de poder querer lo que uno hace, de llorar por lo que uno sufre al perder lo que quiere, de poder apreciar las cosas buenas y dejar a las malas marcharse por la puerta, es necesario respirar once veces para demostrarte al fin que lo eres todo, sin ninguna excepción.
Podemos cambiar esa triste sentencia por una palabra más noble, como esperanza, gratitud, confianza o vida.
Me pregunto si el mundo cambiaría algo si nos viera felices y unidos hasta el día que las campanas de una iglesia dieran paso a la serenidad eterna, a cambio de una plácida existencia en la tierra.
Sólo puedo decirte que las cosas más bonitas no son las que uno expresa con palabras, si no las que uno no es capaz de expresar.
Qué despiadada es la realidad, sabe que nos tiene atados a las tinieblas y no nos dejará caer, simplemente te enseña a sujetarte tu mismo a lo que de verdad quieres, no nos era suficiente con tener dos padres.
Incluso hay algunas personas que llegan a entenderte mejor que tu mismo, hay corazones que son de hielo y hay criaturas que no saben qué hacer con sí mismas.
Recuerda que el camino a recorrer nunca es sencillo, y una apasionante hora nunca es un desperdicio.
Qué poética se vuelve una cuando su estabilidad depende de otra.
Vale más la pena intentarlo y perder, que haberse arrepentido toda la vida de no hacer aquello que se deseaba.
Qué ingenuos somos, que cobardes, simples hechos podrían ayudar a toda la humanidad a seguir sus pasos, y por temor al qué dirán somos incapaces, qué poco sentimiento y cuanta ofensa gratuita, somos dueños de nuestros actos y no valoramos lo que hacen por nosotros.
Ojalá toda el mundo se dé cuenta de cómo funciona todo en realidad, estamos perdidos en una burbuja, con una escapatoria clara y firme, me pregunto quién está dispuesto a pasar por ella.










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