miércoles, 14 de diciembre de 2011

- Susrrame despacito, ¿Qué te inquieta mi amor? ¿No lo tienes todo ya en esta vida? ¿Qué esperabas que esto fuera fácil?
Nacemos un día, entre las cuatro paredes de un hospital, mientras una enfermera nerviosa anda de aquí para allá con sábanas manchadas de sangre, de una de esas sábanas salió todo lo que llevaba dentro de mi, incluída tu sangre.
Sabes, a veces te portas muy mal, y tengo que calentarte el trasero, pero eres mi hijo y te quiero, podría perdonarte cualquier cosa, el amor de madre es más importante qué cualquier otro, ese no se paga con dinero ni se regala por navidad, ¡ese sale del útero que casi me rompes!
Cuando te hagas mayor te enseñaré fotos de esos bellos momentos, me dirás que es imposible que ese puedas ser tú, que tienes más pelo, y te diré, si cariño, ese es mi pequeño.
Te prepararé el desayuno cuando no llegues aún al microondas y te bañaré en un barreño lleno de jabón y burbujas.
Te acunaré hasta que te duermas, necesitarás mis besos para dormir.
Te cantaré por las mañanas para despertarte, tendrás que ir al cole.
Me dirás que soy mala cuando te obligue a comer los macarrones, y me odiarás cuando no te deje pintar las paredes.
Cuando te hagas mayor querrás una bici, y cuando menos te lo esperes, si sacas buenas notas, la tendrás en tu habitación.
Te harás mayor y comenzarás a salir, querrás una moto y no te la compraré hasta que te la merezcas.
Me desobedecerás, me gritarás, discutiremos, me harás llorar, mi espacio en tu corazón lo ocupará otra chica, pero siempre te querré, soy tu madre.
Aunque te marches de casa, aunque me olvides, aunque hagas que no existo, me pregunto si alguien tendría el valor de dar su corazón para que tu vivas.
¿Quién te va a querer más que tu madre?

No hay comentarios:

Publicar un comentario